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Tres Aspectos Fundamentales para el Buen Funcionamiento de una Relación

17 ago 2022
2 min de lectura
  1. LA COMUNICACIÓN

Una comunicación sana es de dos vías. Comunicación consigo mismo es poder sostener la atención de la piel para adentro e identificar mis necesidades. Es casi como comunicarse con "otro yo" es decir, con uno mismo. La comunicación externa ya es el intercambio con el mundo que nos rodea con el objetivo de satisfacer mis necesidades. Tener claro cuál es mi necesidad me va a permitir ir y conseguir lo que necesito o pedirlo con mi voz, con mi cuerpo.


Cuando nos encontramos con un otro, deben haber acuerdos claros de qué necesitan las dos partes, en qué están dispuestos a ceder y en qué no. La comunicación directa animándose a expresar lo que se siente, lo que se desea, lo que gusta o no gusta, lleva a un contacto más genuino con ese otro, mi pareja, mi amigo, mi colega etc.


Es importante resaltar que el lenguaje verbal debe estar alineado con el lenguaje corporal y con el actuar. Muchas veces nuestro discurso puede responder a requerimientos sociales mientras que nuestros gestos o nuestras acciones no corresponden a lo que decimos. En este caso es muy fácil ver en nuestro cotidiano mucha gente que se dedica a predicar y no a aplicar.


2. LOS LÍMITES


Los límites son fundamentales para el intercambio en cualquier tipo de contacto humano y con el entorno. En las relaciones entre padres e hijos, entre hermanos, amigos, colegas, incluso entre vecinos. Estos me permiten identificar mis necesidades de manera prioritaria y me permiten satisfacerlas y adaptarme al medio.


En la pareja son esenciales. Estar con otro no significa perderse en el otro. Existe el arraigo cultural acerca de que el verdadero amor es perder los límites con el otro, volverse uno solo. Este tipo de creencias son reforzadas por la religión. La idea es romántica pero poco saludable.


Nuestro centro siempre tiene que estar en nosotros, no en el otro. Si me encuentro diciendo para mi frases como: “Tú eres todo para mi.”, “Yo sin ti no puedo vivir.”, “Soy feliz por ti., “A mi me gusta solo lo que te gusta a ti.”, nuestro eje está en el otro, no en nosotros mismos. Si nuestro sostén no está en nosotros mismos, quiere decir que no hay una comunicación interna saludable, lo cual hará muy difícil un encuentro sano con el mundo que me rodea, en este caso con el otro.


Cuando los límites son muy rígidos, no hay contacto, no hay un encuentro real. Los límites claros nos permiten entonces tener un ir y venir saludable entre el encuentro con otro y el encuentro con sigo mismo.


3. LOS ACUERDOS


Para un encuentro sano, debe haber un canal directo de comunicación pues es a través de este como llegamos a establecer acuerdos claros y posibles para las dos partes.


Cada persona llega con acuerdos implícitos producto de sus experiencias. Decir claramente lo que se quiere, lo que se espera de la situación o del otro; permite que ese “otro”, se adapte y pueda también intercambiar efectivamente en ese encuentro.


El acuerdo no es mas que la integración de diferentes formas de ver la vida.




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