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Adolecer la Vida es Disfrutarla

14 feb 2023
3 min de lectura

La adolescencia es percibida como una de las etapas del desarrollo más difíciles de la vida. Es una etapa de transición del joven en donde el cuerpo pareciera que le tomara ventaja a la madurez psicológica y emocional. Es como si el preadolescente que aun es niño estuviera atrapado en un cuerpo que cada día se desarrolla más y se afana hacia la adultez.


Aún recuerdo cuando empecé a experimentar esos cambios hacia los 11 o 12 años. Mi cuerpo me empezó a pedir cosas para las que no estaba preparado. Empecé a sentir y a experimentar cambios que no entendía y al sentir que habitaba un cuerpo que casi que no me pertenecía, intentaba aparentar seguridad, madurez y experiencia que claramente no tenía. Pasé de ser un niño alegre, positivo, divertido y motivado hacia la vida a ser un joven desorientado, inseguro, solitario e igualmente inmaduro.


Imagínense intentar manejar un carro sin tener la más mínima experiencia para hacerlo. Es más, imagínenselo agregándole que se aparenta tener toda la experiencia para hacerlo y más aún, creérselo. ¿Qué pasaría con esa experiencia? Indiscutiblemente aprenderíamos por ensayo y error, a los tropezones, chocando el carro una y otra vez y alimentando una imagen de nosotros mismos producto de dichas experiencias.


Así como a nadie le enseñan a ser padre, a nadie le enseñan a ser adolescente.

Si bien es cierto que empezamos a construir nuestra identidad desde que somos pequeños y tenemos conciencia, es en esta etapa en donde de verdad somos realmente consientes de esta búsqueda y nos preocupamos seriamente por qué somos, qué estamos siendo y quiénes vamos a ser. A este huracán le agregamos una pregunta: ¿Quién queremos ser? Como para complicar las cosas un poco más. Los adultos creemos que conocemos la adolescencia, pero la realidad es que se nos ha olvidado. Es fácil juzgar a los adolescentes y criticarlos como si hubiese una receta única para transitar dicho periodo.

La verdad es que no hay receta y encasillar a los adolescentes en una etapa del desarrollo sería desconocer que cada joven es único e irrepetible.

Estamos experimentando un cambio de paradigma en torno a la educación, a los grupos y a las organizaciones. Los últimos años hemos pasado de relacionarnos de una manera vertical y jerárquica a una más horizontal y equitativa. Los adolescentes deben poder ser ellos mismos y tener la libertad de experimentar, equivocarse, acertar, caerse y levantarse. Sin embargo, deben tener la experiencia del encuentro con las normas, los deberes y sobre todo con la presencia y las necesidades de otros; este camino no debe ser impuesto ni autoritario, debe estar ahí para que ellos lo experimenten y se conozcan.


La labor de educadores, pedagogos y padres de familia es de acompañar esta etapa tan vertiginosa y cambiante con una mezcla muy fina de empatía, libertad, normas, consistencia, respeto y sobre todo confianza de que el resultado, al final de cuentas será positivo y de crecimiento.

La adolescencia es una etapa maravillosa ya que nos recuerda y nos enseña que la vida no es lineal, sino que es un sube y baja entre el placer y la frustración; en donde siempre está en juego el conocerse y descubrirse ya que el ser humano no es estático y siempre se está actualizando.


Si le permitimos a los adolescentes transitar este camino tan rocoso e inestable en toda su plenitud, le estaremos entregando al mundo, adultos con la capacidad de sobreponerse a las frustraciones, a los desapegos y a todo lo que esté por fuera del rango de comodidad.

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