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Lo Obvio y lo Imaginario

6 sept 2022
2 min de lectura

Es muy común escuchar por estos días acerca de la importancia de los hábitos saludables. El ejercicio, la dieta balanceada, la lectura, el tiempo libre, el contacto con otras personas; familiares y amigos, estar positivo, rodearse de gente que te aporte en bienestar, ir al psicólogo y muchas mas recomendaciones que sin demeritarlas, no alcanzan.


Hacer un chequeo perceptual y mental es otro hábito saludable que debe practicarse constantemente y que hemos pasado por alto ya que no le damos la importancia que se merece en términos preventivos, en lo que se refiere a la salud mental.


Cuando hablo de chequeo mental y perceptual me refiero al ejercicio de poder diferenciar lo obvio de lo imaginario. Lo obvio es todo aquello que se puede nombrar en el momento que lo observamos, es lo que se puede describir en el momento, todo lo que, por consenso, ha sido nombrado con el objetivo de comunicarnos y entendernos. Es la descripción convencional de lo que nos rodea. Lo imaginario ocurre de nuestra piel para adentro y es producción de nuestro pensamiento. Es una herramienta poderosa de planeación en función del presente-futuro, pero suele confundirse con la realidad y esta confusión es la originaria de todo el sufrimiento del ser humano. Generalmente lo imaginario son construcciones mentales que están en función del futuro o del pasado, es decir desde la anticipación para poder lograr algo a futuro, hasta el intento por completar y/o terminar algo inconcluso que ha quedado rezagado.


Mantener una mirada constante y distante de nuestra producción mental nos va a permitir tener límites claros entre la fantasía y la realidad. Entiéndase el imaginario o la fantasía como un sabotaje interno para frenar ese contacto con la realidad.


La gran invitación es a ejercitar la atención y la mirada sobre nuestros imaginarios, mirándolos a distancia para que no interfieran con mis sentimientos, de esa manera mi sentir será a partir de mi percepción sin la interferencia del imaginario, lo cual me permitirá tomar decisiones responsables.

Les propongo este ejercicio para ponerlo en práctica frecuentemente:


  • Establecer un ritmo de respiración consciente que te permita estar mas presente aquí y ahora.

  • Centrar la atención en lo que percibo (de piel para adentro como hacia afuera), (olores, sonidos, tensión muscular

  • El tercer paso es clave. Aquí es estar atento al imaginario. Mirarlo a distancia e identificarlo. Sirve ponerle nombre (a mi me sirve identificar si es “pasado o futuro”). Este paso debe ser rápido para no perder conexión entre la percepción y el sentir.

  • Después de percibir con claridad y validar el sentir, producto de la percepción, procedo a mirar mi tendencia hacia la acción… qué hago o dejo de hacer frente a lo que sentí?.

  • Repetir estos pasos cuantas veces sea posible durante el día y en diferentes situaciones.


Fortalecer esta capacidad de autoobservación nos permite estar más presentes aquí y ahora , logrando que la imaginación no interfiera en el proceso sano de hacer contacto con el entorno.

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